Se acerca el verano y con él se instala el calor. Nada mejor para refrescarse e hidratarse que un bocado dulce pero refrescante como los que ofrecen los helados y las sopas heladas. Pero ¿por qué no prepararlos en casa? Aquí te proponemos cómo elaborar algunas de las recetas más originales preparadas con helados.
Gustan a grandes y pequeños y, cada año, se amplía el abanico de sabores que convierte a los helados en el postre más demandado durante la época estival. Pero no sólo suponen un capricho para los más golosos que se puede disfrutar de tanto en cuanto.
Los helados contribuyen a la hidratación y suponen una buena dosis de calcio y proteínas lácteas para aquellos a los que no les gusta la leche. Por su textura, suele ser recomendable para todas las edades, incluso para los más mayores, por ello, aunque durante esta época es cuando mayor profusión tienen, es recomendable incluirlos en los menús de todo el año. Eso sí, sin abusar, ya que los helados suelen aportar una buena cantidad de grasas y azúcares, por lo que las personas que padezcan diabetes o aquellas que sigan una dieta de control de peso, deberán moderar su consumo.
Normalmente se elaboran con nata, leche y azúcar, más el sabor que se quiera elaborar. Aunque luego las variaciones son múltiples.
Además de una importante fuente de energía y frescor, los helados generan bienestar y se prestan a numerosas variaciones por lo que el abanico para elegir es amplísimo: desde los tradicionales de vainilla o chocolate, hasta sabores más originales pero muy naturales como el aguacate o la frambuesa, que se elabora con yogur natural, ofreciendo así una versión más saludable y ligera que los helados preparados a base de nata.
Si eres fiel a tus sabores de siempre como la vainilla o el chocolate, fuerza tu imaginación y busca alternativas para acompañarlos de una manera diferente. Por ejemplo, apostando por una rica sopa de almendras con la que acompañamos el tradicional helado de chocolate.
Si, por ejemplo, tu sabor preferido es la vainilla, puedes acompañar este helado con unas migas de brownie o bien con una exquisita sopa templada de chocolate. El contraste de sabores y texturas de estos postres los convierten además en perfectos aliados para dar como resultado un dulce más original que puedas presentar a tus invitados más especiales.
Más allá de los helados
Pero no sólo de helados se vive en verano. Existen multitud de dulces que en época estival suponen un auténtico placer para los más golosos. Así, se puede optar por una rica y nutritiva compota de manzana que incluso se puede acompañar del helado que más te guste.
Las tradicionales tortitas, que se preparan en unos minutos y que hasta los neófitos cocineros podrán preparar con un éxito asegurado en el resultado pueden también acompañarse con helados y sirope. Un dulce que gustará, sobre todo, a los más pequeños de la casa.
Prueba a aderezar todos estos dulces con frutos secos o algunas hierbas aromáticas. Además de sumar un aroma más especial tendrás una presentación más atractiva en todos tus platos.
Si te gustan las frutas rojas, prueba a combinarlas, en forma de sopa, con crema helada de queso mascarpone y un toque de miel.
Un clásico que nunca falla es la tarta de limón. Si la dejamos en la nevera para que cuaje el bocado será tan refrescante como si de un helado se tratara.
Si lo que preferís es una merienda ligera o un tentempié refrescante prueba con una bebida como esta leche helada. Aromatizada con canela es perfecta para toda la familia. O con un sorbete como este de naranja.