- Este plato, está cocinado con una base de Sopas y cremas y pertenece a los platos de la cocina Tradicional.
- Por regla general se consume, principalmente, durante Ocasiones especiales, y se suele servir a los comensales como Primer plato
Comenzamos elaborando el caldo de pescado. Para ello, colocaremos en una olla con agua fría la cabeza de rape (sin agallas), el verde del puerro y unos tallos de perejil. Dejamos hervir durante 1 hora y pasamos por un colador fino.
Para la crema de marisco: Pochamos las verduras, finamente picadas, añadimos el tomate troceado, las cabezas y las cáscaras de las gambas. La carne de las gambas las reservamos para incorporarlas a la sopa. Picamos muy finas las verduras y ponemos a pochar. Añadimos el tomate cortado en gajos, las cabezas y las carcasas de las gambas (la carne de las gambas las reservaremos para la sopa). Vertemos un chorreón de coñac, flambeamos, añadimos el arroz y mojamos con un litro del fumet de pescado. Hervimos hasta que el arroz esté cocido y trituramos. Pasamos por un colador.
Hervimos esta crema, junto con el pan tostado, durante media hora.
Agregamos ahora el pescado troceado, la carne de las gambas y las almejas.
Hervimos diez minutos más, ponemos a punto de sal y espolvoreamos un picado de perejil picado. Agregar más caldo si se desea.
Las sopas son unas nutritivas preparaciones, ideales para cualquier época del año. La de marisco es una de las sabrosas, y es ideal para consumir en los fríos días de invierno.
El pescado presente en esta receta aporta proteínas de buena calidad y un bajo contenido en grasas, por lo que este plato es ideal para todas aquella que siguen dietas de adelgazamiento.
Las almejas, además de conferir un delicioso sabor a la sopa, son una excelente fuente de minerales, como el hierro y el fósforo. Por el contrario, se desaconseja su consumo a personas que sufren de gota, ya que éstas contienen gran cantidad de purinas.
Las verduras presentes en la receta también aportan nutrientes muy beneficiosas para la salud. Ejemplo de ello son los antioxidantes contenidos en la cebolla y el puerro, el licopeno del tomate (también antioxidante) y los betacarotenos de la zanahoria, que cuidan de nuestra piel y visión.







